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miércoles, 25 de octubre de 2017

BUENAS IDEAS PARA ESCRIBIR MEJOR

Algunas estrategias del clásico ‘Writing Tools’ para escribir mejor

por Mar Abad en Yorokobu

(Pincha en la imagen)

lunes, 22 de septiembre de 2014

NO DIGITALICEMOS EL LIBRO DE TEXTO

Hablábamos de este tema en clase y pocos días más tarde, una amiga muy felina ha compartido este artículo conmigo. ¿Casualidad?

Decididamente, no puedo estar más de acuerdo:

"No digitalicemos el libro de texto


El libro de texto es un error. Un vestigio de una forma de aprender que funcionaba cuando el conocimiento era un bien escaso, que era preciso encapsular en algo físico para poder acceder a él. El libro representaba “lo que había que saber” de un tema, el camino por el que el profesor debía guiarte, o en muchos casos, los textos que tenías que memorizar para luego poder copiarlas en un examen, en el que te evaluaban por tu capacidad de retener datos en la memoria.

A partir de la necesidad de encapsular el conocimiento para ofrecer al estudiante un acceso al mismo, surgieron infinidad de perversiones. Por un lado, un mercado compuesto por miles de estudiantes que compraban aquello que su colegio o institución les decía que tenían o-bli-ga-to-ria-men-te que comprar era demasiado goloso, y el libro de texto se convirtió en un negocio, Un negocio fantástico: el libro tenía que cambiar todos los años, el del año anterior no servía, y las decisiones de adopción del libro de una u otra editorial por parte de un profesor o de toda una institución se convertían poco menos que en negociaciones mafiosas, en auténticos sobornos y presiones de todo tipo. Por otro lado, la posibilidad de controlar de lo que llegaba a aparecer en el libro ofrecía a algunos la megalómana tentación de adoctrinar, de poder decidir qué era bueno y qué era malo, de dar forma a las mentes de los niños cuando estaban en su edad más dúctil y maleable. No hace falta que ponga ejemplos: todos los tenemos."


miércoles, 22 de enero de 2014

LECTYO.COM

Ha nacido lectyo.com, la plataforma social de la gente de la lectura, creada por la Fundación Germán Sánchez Ruipérez para el intercambio de ideas y la promoción de tu YO profesional. Su deseo es construir la comunidad más estimulante de Latinoamérica y España en torno al mundo de la lectura y los libros. 

¡Regístrate ya!

domingo, 16 de septiembre de 2012

SE BUSCA MAESTRA O MAESTRO...

Que trabaje con alegría,
sea educado en el hablar
tenga espíritu reconciliador,
no se canse nunca
de ofrecer una sonrisa;
respete al semejante,
tenga siempre actitudes constructivas,
colabore donde se le necesite, y sea feliz
con el progreso de los demás.

Si lo encuentras a tu lado,
o lo llevas dentro de ti...

ESE HOMBRE O ESA MUJER
NO TIENE PRECIO.

 "Un minuto para la reflexión" de Juan Carlos López Rodríguez
 

miércoles, 8 de febrero de 2012

¿QUIÉN DIJO QUE LOS NIÑOS NO ENTIENDEN?

Fragmento de "Cada uno en su región y Voronoi en la de todos", de Clara Grima, en Amazings.es

Estudié matemáticas, sí, por lo de la belleza suprema, ya saben, a cada uno le da por algo.

Pues bien, todo son risas y geometría computacional hasta que la profesora de tu vástago te pide que vayas a clase a contarle a los niños de 3 años a qué te dedicas.

Claro que existe la opción de decirles que eres profesora, como su ‘seño’ y que enseñas cosas de los números y de los triángulos, cuadrados y círculos. Pero no es eso lo que hago, ¡eso es mucho más difícil!.

Así que, entendiendo que los niños tienen muy clara la proporción directa entre proximidad y pertenencia, me lié la manta a la cabeza y decidí hablarles sobre Diagramas de Voronoi (contando con la experta e inestimable colaboración del padre de la criatura, mi santo, matemático también).

¿Qué es un diagrama de Voronoi?
Pues… es una descomposición de un espacio métrico en regiones, asociada a la presencia de objetos, de tal forma, que en dicha descomposición, a cada objeto se le asigna una región del espacio métrico formada por los puntos que son más cercanos a él que a ninguno de los otros objetos.

Lo que se dice dividir el espacio en tantas regiones como puntos u objetos tengamos de tal forma que a cada punto le asignemos la región formada por todo lo que está más cerca de él que de nadie.

Por ejemplo, si tenemos un conjunto de 8 puntos en el plano euclídeo, su diagrama de Voronoi es una partición del plano de este estilo:



Ante la presencia de un nuevo punto, por ejemplo, el verde en la siguiente figura, es inmediato reconocer cuál de los 8 originales es el más cercano a él. El punto generador de la región en la que ha caído.



Esta propiedad del Diagrama de Voronoi tiene aplicaciones inmediatas, tales como encontrar el ‘restaurante’ de comida rápida de alguna famosa cadena más cercano a tu ubicación, por ejemplo, si andas de paseo por París



Pero, claro, ésta no es la forma, posiblemente, de plantearlo en la clase de tres años. Para ellos lo planteamos como una cuestión de propiedad de caramelos.
«Imaginaos» les dije «que los Lunnis están en el patio del recreo, cada uno en un sitio. Y que de pronto, alguien descubre un caramelo, como en esta figura»



«¿De quién es ese caramelo?»
Como era de esperar todas las respuestas fueron inducidas por la ley de ‘del que esté más cerca’. Pero había dudas entre Lucho (el amarillo), Lublú (el azul) y Lubina (la bruja), que eran los tres más próximos.

Era mi momento.

El diagrama de Voronoi sirve para dividir el patio en regiones, de forma que cada Lunni sabrá que todo lo que esté en su región está más cerca de él que de ninguno de sus amiguitos.
«Vamos a construir el diagrama de Voronoi del patio de los Lunnis, a ver quién se queda el caramelo»



«¡De Lucho!» gritaron todos, algunos arriesgando las paredes de las venitas de sus cuellos. Luego seguimos ‘lanzando’ caramelos en distintas regiones y ellos gritando el nombre del agraciado.
No sé si alguno recuerda algo de aquel día, pero parecían pasárselo bien.


Clara Grima sigue haciendo magia con las matemáticas en http://pequenoldn.librodenotas.com/matiaventuras

miércoles, 27 de abril de 2011

¿FORMANDO MAESTROS?

EL CURRÍCULO DEL NADADOR
Jacques Busquet


     Imagínese una escuela de natación que dedicara un año a enseñar anatomía y fisiología de la natación, psicología del nadador, química del agua y formación de los océanos, costos unitarios de las piscinas por usuario, sociología de la natación (natación y clases sociales), antropología de la natación (el hombre y el agua) y, desde luego, la historia mundial de la natación, desde los egipcios hasta nuestros días.
     Todo esto, evidentemente, a base de cursos magistrales, libros y pizarras, pero sin agua.
     En una segunda etapa se llevaría a los alumnos-nadadores a observar durante otros varios meses a nadadores experimentados.
     Y después de esta sólida preparación, se les lanzaría al mar, en aguas bien profundas, un día de temporal de enero.


miércoles, 30 de marzo de 2011

TENEMOS QUE DESENSEÑAR A DESAPRENDER CÓMO SE DESHACEN LAS COSAS

SOBRE LA ESCUELA


Siempre quiso decir algo. Pero nadie lo comprendió.
Siempre quiso explicar algo. Pero a nadie le importó.
Entonces, dibujó.
Algunas veces solo dibujaba, pero sus dibujos no representaban nada.
Quería grabarlo en la piedra o escribirlo en el cielo.
Se tumbaba en la hierba y miraba el cielo.
Y era solo él, y el cielo y las cosas de su interior que necesitaba expresar.
Y fue después de esto cuando dibujó el cuadro.
Era un bonito cuadro.
Lo guardó debajo de la almohada y no dejaba que nadie lo viera.
Lo miraba, cada noche, y pensaba en él.
Y cuando oscurecía y tenía los ojos cerrados, todavía podía verlo.
Y era todo suyo. Y lo amaba.
Cuando comenzó a ir a la escuela, lo llevó con él.
No se lo enseñó a nadie, era como un amigo.
Era divertido ir a la escuela.
Se sentaba en una mesa cuadrada y marrón
como todas las mesas cuadradas y marrones
y pensaba que deberían ser rojas.
Y su clase era una habitación cuadrada y marrón. Como todas las clases.
Y era pequeña y cerrada y fría.
Odiaba sujetar el lápiz o la tiza con el brazo rígido y los dos pies en el suelo.
Con el profesor controlando y controlando.
Y tenía que escribir números. Y no significaban nada.
Eran peores que las letras, ya que las letras pueden tener significado si las pones juntas.
Y los números eran estrechos y cuadrados, y todo era odioso.
Se acercó el profesor y le habló. Y le dijo
que tenía que llevar corbata como los otros niños.
Respondió que no le gustaba y el profesor dijo
que no le importaba.
Después dibujaron. Y dibujó todo amarillo
porque así era como se sentía esa mañana. Y era bonito.
El profesor se acercó y le sonrió: “¿Qué es esto?” preguntó.
“¿Por qué no haces un dibujo como el de Ken?
¿No te gusta?...” Todo eran preguntas.
Después de esto, su madre le compró una corbata.
Y ya siempre dibujó aviones y cohetes como los demás niños.
Y tiró el viejo cuadro.
Y cuando se tumbaba a mirar el cielo,
era grande y azul, pero él ya no fue el mismo, nunca más.
Su interior se volvió cuadrado y marrón,
y sus manos se hicieron rígidas, y era como todo el mundo.
Y ya nunca volvió a tener necesidad de expresar sus sentimientos.
Lo que tenía dentro había dejado de empujar.
Estaba aplastado. Frío. Como todo lo demás.
De Pike, Greig y Selby: Los derechos de la Tierra. Como si el planeta realmente importara.

lunes, 10 de enero de 2011

¿EDUCAMOS ÁGUILAS O GALLINAS?

EL ÁGUILA-GALLO
Anónimo


Un hombre encontró un huevo de águila, lo llevó a su gallinero y lo dejó allí para que eclosionara. 
Pasados unas semanas, del huevo nació un aguilucho que inmediatamente se unió a los otros pollitos que nacieron en esas fechas.
El aguilucho creció creyendo que era un pollo y como tal se comportaba, escarbando en busca de alimento y cacareando como los demás en el gallinero.
Un día, levantó la mirada y, sobre su cabeza, vio unas aves magníficas que de manera majestuosa surcaban los aires. Se preguntó quiénes eran aquellos seres maravillosos que volaban tan alto y con tanta elegancia. Otro pollo, más viejo que él, le dijo:
    - Esas son águilas, las reinas de las aves, majestuosas e imponentes, dueñas del aire. Pero tú y yo somos diferentes: sólo somos unos pollos que no podemos ni soñar con ser como ellas.
Y el águila que se creía un pollo, siguió creyéndoselo y nunca remontó el vuelo.
No decidas lo que los niños pueden o no pueden llegar a hacer. 
Simplemente déjalos volar.

martes, 30 de noviembre de 2010

HUMOR EDUCATIVO

LA DIFERENCIA QUE HAY ENTRE TEORÍA Y REALIDAD


Créase o no, ésta es una sugerencia que un equipo de inspectores de la Consejería de Educación ofrecieron a los directores/as de centros educativos de una comarca muy cercana a Sevilla:


El alumnado debe contar entre su material con tres pequeños cubiletes de plástico: uno rojo, otro amarillo y el otro verde. Durante la clase, cada alumno atenderá a las explicaciones del profesorado y situará en su pupitre el cubilete que indique su comprensión de lo explicado. Rojo: "No entiendo nada". Amarillo: "No lo entiendo todo". Verde: "Lo entiendo". De esta manera, el docente, de un solo vistazo, captará si su explicación está llegando a la clase o, por el contrario, debe esforzarse por hacerse comprender y/o por bajar el nivel de complejidad de lo explicado.
Pero miren cómo la realidad supera a la ficción. En los experimentos, dentro de una clase ocurría esto:


-Maehtro, ¿er cubilete amarillo pa qué eh?
-Maehtro, er Yozua ma quitao loh cubileteh.
-Maehtro, la Yeni eh una empollona que ciempre tiene er cubilete verde.
-Maehtro, me zan perdío loh cubileteh, ¿puedo i ar cervicio?
-Maehtro, ¿ci zaco er cubilete verde maprueba?
-Maehtro, mira cómo toco la batería con loh cubileteh.
-Maehtro, er Crihtian ma ehcupío en er cubilete.
-Maehtro, yo lo primero lo he entendío pero aluego no, ¿qué cubilete pongo?
-Maehtro, ¿ci traemoh loh cubileteh hay que traé tamién er libro?
-Maehtro, yo er cubilete roho no lo pongo, que me llaman zurnormá.


Y es que sólo los que estamos dentro de una clase sabemos qué es eso. 
En los despachos parece todo muy bonito...

jueves, 25 de noviembre de 2010

¿POR QUÉ HACEMOS LO QUE HACEMOS?

Un grupo de científicos situó cinco monos en una jaula en cuyo centro colocaron una escalera y, sobre ella, un montón de bananas. Cuando un mono subía la escalera para coger las bananas, los científicos lanzaban un chorro de agua fría sobre los que quedaban en el suelo. Después de algún tiempo, cuando un mono iba a subir la escalera, los otros lo molían a palos.

Pasado algún tiempo, ningún mono subía la escalera a pesar de la tentación de las bananas. Entonces, los científicos sustituyeron a uno de los monos. Lo primero que hizo fue subir la escalera y fue rápidamente bajado y golpeado por los otros. Después de algunas palizas, el nuevo integrante del grupo ya no subió más la escalera.


Un segundo mono fue sustituido y ocurrió lo mismo. El primer sustituto participó con entusiasmo de la paliza al novato. Un tercero fue cambiado y se repitió el hecho. El cuarto y, finalmente, el último de los veteranos fue sustituido.

Los científicos tenían ahora un grupo de cinco monos que, aun cuando nunca recibieron un baño de agua fría, continuaban golpeando a aquel que tratase de llegar a las bananas. Si fuese posible preguntar a algunos de ellos por qué le pegaban a quien intentaba subir la escalera, con certeza la respuesta sería:  "No sé, las cosas siempre se han hecho así aquí..."
 Enseñanza tradicional inductiva         vs.        Aprendizaje socioconstructivo 
"Es más fácil desintegrar un átomo que un pre-concepto"
 Albert Einstein
"Sólo hay dos cosas infinitas en el mundo: El universo y la estupidez humana."
Albert Einstein

miércoles, 14 de julio de 2010

EL VALOR DE LA PALABRA

VIEJO CUENTO DE ORIGEN JUDÍO

Érase una vez, en un tiempo remoto, un pueblo que tenía un rabino muy sabio. Cuando el pueblo tenía un problema, el rabino iba al bosque, penetraba en un lugar oscuro, arrancaba unas ramas, les prendía fuego a una hora determinada, rezaba una plegaria, hacía una serie de rituales y el pueblo dejaba de tener problemas.

La generación siguiente ya no se acordaba de qué leña había que quemar, pero sí del lugar del bosque, de los rituales y de la plegaria. Cumplían con ello y también se acababan los problemas.

Pero ya, en la siguiente generación, ocurría que el rabino no sabía a qué lugar del bosque acudir, ni conocía la leña que debía quemar. Mas hacía la plegaria en cualquier lugar del bosque, se marchaba y los problemas pasaban.

Años más tarde, ya no sabían a qué lugar acudir, ni qué leña debían utilizar, ni cómo había que hacer el fuego, ni se acordaban de la plegaria. No obstante, el rabino iba al bosque, decía una oración y era suficiente.

Al final ya no sabían hacer nada. Sólo sabían contar esta historia y la contaban. Y era suficiente. Los problemas se acababan.
UNAS PALABRAS DE GIANNI RODARI

Reivindico el uso de todas las palabras para todo el mundo (...) No para que todos sean artistas, sino para que nadie sea un esclavo.

lunes, 28 de junio de 2010

¿ES TAN DIFÍCIL?



LA ESCUELA ESPECIAL
Ángeles Gallego

Sueño con crear una escuela especial:

Una escuela que sea posible pintar de colores y, entre todos, aulas y pasillos.
Una escuela abierta a la risa y a la esperanza.
Una escuela en la que la calidad humana sea el distintivo de toda relación.
Una escuela en la que todos tengamos algo que enseñar y algo que aprender, incluso de aquéllos que nos parecen menos dotados.
Una escuela en la que cada uno encuentre su lugar.
Una escuela capaz de desdramatizar los momentos más tensos del día con una carcajada y, a la vez, paralizarse ante el dolor de cualquiera.
Una escuela viva con la que todos, en nuestros primeros años. soñamos alguna vez...
Una escuela en la que se miman y se potencian los encuentros personales.
Una escuela en la que cabemos todos: grandes y pequeños, listos y torpes. trabajadores y vagos, porque juntos podemos mejorarnos y ser distintos.
Una escuela en la que no hay vencedores ni vencidos, sino gente que busca su camino.
Una escuela que se felicita por los progresos, pero no descansa hasta que encuentra soluciones válidas para las mayorías y las minorías-
Una escuela en la que el diálogo y la escucha sean los caminos para hacer o dejar de hacer.
Una escuela realista que prepara para vivir hoy, pero no deja de soñar con el mañana.

Esta escuela que sueño, celebra cada día la maravilla de la vida y trabaja, confiada, sostenida por el aliento de los suyos. Incluso le sería posible oír a todos los latidos y leer en los silencios.
Juntos podemos hacer una escuela así..., si nos empeñamos.

lunes, 24 de mayo de 2010

¿SOMOS MAESTROS?

SOY UN MAESTRO
por John W. Schlatter

Soy un maestro.
Nací en el instante en que surgió una pregunta de la boca de un niño.
He sido muchas personas en muchos lugares.
Soy Sócrates animando a los jóvenes de Atenas a descubrir nuevas ideas a través de las preguntas.
Soy Anne Sullivan horadando los secretos del universo para ponerlos en la mano extendida de Helen Keller.
Soy Esopo y Hans Christian Andersen revelando la verdad por medio de innumerables narraciones.
Soy Marva Collins peleando por el derecho de todos los niños a la educación.
Soy Mary McCleod Bethune edificando una gran universidad para mi pueblo, usando cajones vacíos de naranjas como pupitres.
Soy Bel Kaufman luchando para ir en contra de la corriente.
Los nombres de quienes practicaron mi profesión han ganado el reconocimiento de la humanidad...
Booker T. Washington, Buda, Confucio, Ralph Waldo Emerson, Leo Buscaglia, Moisés y Jesús.
Soy también aquellos cuyos nombres y rostros se han olvidado hace mucho tiempo, pero cuyas lecciones y carácter se recordarán siempre en los logros de sus alumnos.
He llorado de alegría en las bodas de los antiguos alumnos,
he reído con regocijo en el nacimiento de sus hijos,
y he permanecido con la cabeza inclinada por el dolor y la confusión en las tumbas cavadas demasiado pronto para cuerpos demasiado jóvenes.
En el transcurso de un día se me ha pedido ser actor, amigo, enfermero y médico, entrenador, hallador de objetos perdidos, prestamista, chofer de taxi, psicólogo, padre sustituto, vendedor, político y defensor de la fe.
Dejando a un lado los mapas, planos, fórmulas, verbos, historias y libros, no he tenido en realidad nada qué enseñar porque mis estudiantes han aprendido por sí mismos, y sé que se necesita el mundo entero para decirte quién eres.
Soy una paradoja. Hablo más alto cuando escucho más.
Mis más grandes regalos son lo que quiero recibir, agradecidamente, de mis alumnos.
La riqueza material no es una de mis metas,
pero soy un buscador de tesoros de tiempo completo, en mi búsqueda de nuevas oportunidades
para que mis estudiantes puedan usar sus talentos, en mi constante búsqueda
de esos talentos que a veces yacen enterrados en la autoderrota.
Soy el más afortunado de todos quienes trabajan.
A un médico se le permite traer una vida en un momento mágico.
A mí se me permite que esa vida renazca día a a día con nuevas preguntas, ideas y amistades.
Un arquitecto sabe que si construye con cuidado, su estructura puede permanecer por siglos.
Un maestro sabe que si construye con amor y verdad, lo que construya durará para siempre.
Soy un guerrero que batalla diariamente contra la presión de los amigos, de la negatividad, del temor, de la conformidad, de los prejuicios, de la ignorancia y de la apatía.
Pero tengo grandes aliados: la inteligencia, la curiosidad, el apoyo de los padres, la individualidad,
la creatividad, la fe, el amor y la risa,
todos ellos me ayudan a levantar mi bandera con su apoyo insuperable.
¿Y a quién tengo que agradecer esta maravillosa vida que tengo la suerte de experimentar,
sino a ustedes el público, los padres? Porque me han concedido el gran honor de confiarme su mayor contribución a la eternidad:
sus hijos.
Y de esa manera tengo un pasado rico en recuerdos.
Tengo un presente desafiante lleno de aventuras y entretenimiento,
porque se me permite emplear mis días en el futuro.
Soy un maestro...y doy gracias a Dios por eso todos los días.

martes, 11 de mayo de 2010

¿QUÉ QUEREMOS QUE APRENDAN NUESTROS NIÑOS?

RESPUESTA DE LOS INDIOS NATIVOS AMERICANOS A UNA INVITACIÓN DE LA COMISIÓN DE LOS ESTADOS UNIDOS
Recogida por T.C. McLuhan

El 17 de junio de 1744, los comisionados de Maryland y Virginia negociaron un tratado con los Indios de las Seis Naciones de Lancaster, Pensilvania. Los Indios fueron invitados a enviar a sus hijos al William and Mary College. Pero rechazaron la oferta de la siguiente forma:

“Sabemos que estimáis altamente la clase de aprendizaje enseñado en esos Colleges, y que los gastos de mantenimiento de nuestros jóvenes hombres serían muy caros para vosotros. Estamos convencidos de que pretendéis nuestro bien con vuestra propuesta. Y os lo agradecemos de corazón. Pero ustedes que sois sabios debéis saber que las diferentes naciones tienen diferentes concepciones de las cosas y, por lo tanto, no consideraréis inoportuno si nuestras ideas respecto a esa clase de educación no son las mismas que las de ustedes.

Hemos tenido alguna experiencia al respecto. Varios de nuestros jóvenes fueron anteriormente formados en los Colleges de las Provincias del Norte: fueron instruidos en todas las ciencias; pero, cuando volvieron con nosotros, eran malos corredores, ignorantes en las formas de vivir en el bosque… tampoco eran aptos como cazadores, guerreros ni consejeros. No eran buenos para nada.

Nosotros estamos, sin embargo, no menos obligados por vuestra amable oferta, la cual no aceptamos. Y, para mostraros nuestro sentido de la gratitud, si los caballeros de Virginia nos envían una docena de sus hijos, cuidaremos de su educación, instruyéndolos en todo lo que sabemos y haremos hombres de ellos.”

viernes, 7 de mayo de 2010

EL VALOR DE LAS PERSONAS O CÓMO LOS DEMÁS DETERMINAN NUESTRO AUTOCONCEPTO

EL ANILLO
Cuento sufí

Un alumno llegó a su profesor con un problema:

-Estoy aquí, profesor, porque me siento tan poca cosa que no tengo fuerzas para hacer nada. Dicen que no sirvo para nada, que no hago nada bien, que soy tonto y muy idiota. ¿Cómo puedo mejorar? ¿Qué puedo hacer para que me valoren más?

El profesor, sin mirarlo, le dijo:

-Lo siento mucho, joven, pero ahora no puedo ayudarte. Primero debo resolver mi propio problema, tal vez después…

Y haciendo una pausa dijo:

- Si tú me ayudas y puedo resolver mi problema rápidamente, quizá pueda ayudarte a resolver el tuyo.

-Claro, profesor, murmuró el joven. Pero se sintió otra vez desvalorizado.

El profesor se sacó un anillo que llevaba en el dedo pequeño, se lo dio y le dijo:

- Coge el caballo y vete al mercado. Debes vender este anillo porque tengo que pagar una deuda. Es preciso que obtengas por él el máximo posible, pero no aceptes menos de una moneda de oro. Vete y vuelve con la moneda lo más rápido posible.

El joven cogió el anillo y partió. Cuando llegó al mercado, empezó a ofrecer el anillo a los mercaderes. Ellos miraban con algún interés, atendiendo al joven, y le preguntaban cuánto pretendía por el anillo. Cuando decía que una moneda de oro, algunos reían, otros se apartaban sin mirarlo. Un viejecito amable le explicó que una moneda de oro era mucho valor para comprar un anillo. Llegaron a ofrecerle una moneda de plata y una jícara de cobre, pero el joven seguía las instrucciones de no aceptar menos de una moneda de oro y rechazaba las ofertas.

Después de ofrecer la joya a todos los que pasaban por el mercado, y abatido por el fracaso, montó en el caballo y regresó. Pensaba que hubiera deseado tener él mismo una moneda de oro para comprar el anillo y librar de la preocupación a su profesor. Así podría recibir su ayuda y consejos.

El joven entró en la casa y dijo:

- Lo siento mucho, pero es imposible conseguir lo que me pidió. Tal vez pudiese conseguir 2 ó 3 monedas de plata, pero no creo que se pueda engañar a nadie sobre el valor del anillo.

- Es importante lo que me dices, joven, - le contestó sonriente. - Primero debemos saber el valor del anillo. Vuelve a coger el caballo y ve a ver al joyero. ¿Quién mejor para saber su valor exacto? Pero no importa cuánto te ofrezca, no lo vendas. Vuelve aquí con mi anillo.

El joven fue a ver al joyero y le dio el anillo para que lo examinara. El joyero lo examinó con una lupa, lo pesó y le dijo:

-Dile a tu profesor que si lo quiere vender ahora no puedo darle más de 58 monedas de oro.

-¡¡58 MONEDAS DE ORO!! - exclamó el joven.

-Sí, contestó el joyero, y creo que con el tiempo podría ofrecer hasta 70 monedas, pero si la venta es urgente...

El joven corrió emocionado a casa del profesor para contarle lo ocurrido.

-Siéntate, dijo el profesor, y después de escuchar todo lo que el joven le contó, le dijo:

-Tú eres como ese anillo, una joya valiosa y única. Solamente puede ser valorado por un especialista. ¿Pensabas que cualquiera podía descubrir tu verdadero valor? Y diciendo esto, volvió a colocarse su anillo en el dedo.


Todos somos como esta joya. Valiosos y únicos, pero andamos por todos los mercados de la vida pretendiendo que personas inexpertas e ignorantes nos valoren.

lunes, 3 de mayo de 2010

¿QUÉ PUEDE HACER UN NIÑO?

LOS NIÑOS ESTABAN SOLOS
por Jorge Bucay


Desde que el padre había muerto, los tiempos eran demasiado duros como para arriesgar el trabajo faltando cada vez que la abuela se enfermaba o se ausentaba de la ciudad.

Cuando el novio de la jovencita llamó para invitarla a un paseo en su coche nuevo, Marina no dudó demasiado. Después de todo, los niños estaban durmiendo como cada tarde, y no se despertarían hasta las cinco.

Apenas escuchó la bocina cogió su bolso y descolgó el teléfono. Tomó la precaución de cerrar la puerta del cuarto y se guardó la llave en el bolsillo. Ella no quería arriesgarse a que Pancho se despertara y bajara las escaleras para buscarla, porque después de todo tenía solo seis años y en un descuido podía tropezar y lastimarse. Además, pensó, si eso sucediera, ¿cómo le explicaría a su madre que el niño no la había encontrado?

Quizás fue un cortocircuito en el televisor encendido o en alguna de las luces de la sala, o tal vez una chispa del hogar de leña; el caso es que cuando las cortinas empezaron a arder el fuego rápidamente alcanzó la escalera de madera que conducía a los dormitorios.

La tos del bebé debido al humo que se filtraba por debajo de la puerta lo despertó. Sin pensar, Pancho saltó de la cama y forcejeó con el picaporte para abrir la puerta pero no pudo.

De todos modos, si lo hubiera conseguido, él y su hermanito de meses hubieran sido devorados por las llamas en pocos minutos.

Pancho gritó llamando a Marina, pero nadie contestó su llamada de auxilio. Así que corrió al teléfono que había en el cuarto (él sabía como marcar el número de su mamá) pero no había línea.

Pancho se dio cuenta que debía sacar a su hermanito de allí. Intentó abrir la ventana que daba a la cornisa, pero era imposible para sus pequeñas manos destrabar el seguro y aunque lo hubiera conseguido aún debía soltar la malla de alambre que sus padres habían instalado como protección.
Cuando los bomberos terminaron de apagar el incendio, el tema de conversación de todos era el mismo:

¿Cómo pudo ese niño tan pequeño romper el vidrio y luego el enrejado con el perchero?
¿Cómo pudo cargar al bebé en la mochila?
¿Cómo pudo caminar por la cornisa con semejante peso y bajar por el árbol?
¿Cómo pudo salvar su vida y la de su hermano?

El viejo jefe de bomberos, hombre sabio y respetado, les dio la respuesta:

- Panchito estaba solo... No tenía a nadie que le dijera que no iba a poder.

domingo, 2 de mayo de 2010

CÓMO ENSEÑAMOS

EL DOBBERMAN
por Anthony de Mello


Un hombre decidió suministrar dosis masivas de aceite de hígado de bacalao a su perro Dobberman, porque le habían dicho que era muy bueno para los perros. De modo que cada día sujetaba entre sus rodillas la cabeza del animal, que se resistía con todas sus fuerzas, le obligaba a abrir la boca y le vertía el aceite por el gañote.

Pero un día, el perro logró soltarse y el aceite cayó al suelo. Entonces, para el asombro de su dueño, el perro volvió dócilmente a él en clara actitud de querer lamer la cuchara. Fue entonces cuando el hombre descubrió que lo que el perro rechazaba no era el aceite, sino el modo de administrárselo.

viernes, 30 de abril de 2010

NOSOTROS AÚN PODEMOS


SI PUDIERA
por Diane Loomans



Si pudiera volver a educar a mi hijo,
construiría su autoestima primero, y la casa después.
Pintaría más con el dedo, y señalaría menos.
Haría menos correcciones y más conexiones.
Apartaría los ojos del reloj y los utilizaría para mirar.
Me interesaría por saber menos y aprender a interesarme más.

Haría más excursiones y haría volar más cometas.
Dejaría de mostrarme seria y jugaría más en serio.
Atravesaría más campos y contemplaría más estrellas.
Daría más abrazos y menos tirones de orejas.
Vería el fruto en el árbol más a menudo.
Sería menos firme, y afirmaría mucho más.

Enseñaría menos sobre el amor al poder,
y más sobre el poder del amor.

ESE ARMARIO QUE LLAMAMOS ESCUELA

HISTORIA DE UN ARMARIO
por Fabricio Caivano y Francesco Tonucci


Descubrieron los sabios un buen día a los niños, unos seres imprevisibles que acampaban a las afueras de la Historia. Tras considerar con detalle la cuestión decidieron propiciarles un escarmiento: inventaron un armario llamado escuela. Diseñaron el pupitre, la pizarra y un domador de murmullos con una larga vara de avellano.

Pasaron felizmente los siglos y el invento vino a ser criticado por otros sabios muy modernos. Es cosa aburrida, autoritaria y alejada de la vida, dictaminaron. Y pasaron del negro al blanco en buena lógica binaria.

Cambiaron el decorado. Ardieron en hoguera festiva los viejos pupitres con nombres de amores esculpidos en furtiva madera. Luz y bolígrafo, nuevas sillitas y mesas de plástico relucientes; abajo las tiránicas tarimas. Troquelaron al nuevo servidor del invento, el maestro amigo, funcionario permisivo que pasea por el aula con sonrisa afable. Los alumnos, sin embargo, continuaban bostezando ostensiblemente, aun en presencia del mismísimo inspector.

Cambiaron también los contenidos; tras un celebrado cónclave de curricólogos se editaron hermosos libros con fotos de Lenin y hasta de Lennon. Pero el sistema rechinaba, a pesar del hilo musical.

Dictaminaron otra vez los sabios: cambiar los métodos. Se produjeron en serie metodologías activas, creativas, divertidas y persuasivas... La escuela era una agitada fiesta, pero el bostezo amenazaba en mudar en aullido, lamento o dentellada.

¿Qué hacer con el armario? ¿Qué queda entonces por cambiar, si todo lo secundario ya ha sido transformado?

Detenerse a considerar con algún detalle precisamente lo esencial.

Pero, ¿recuerda alguien qué demonios es lo esencial en todo este maldito embrollo?

jueves, 29 de abril de 2010

APRENDER LO IMPORTANTE

TODO LO QUE REALMENTE NECESITO SABER
LO APRENDÍ EN EL LA ESCUELA INFANTIL
por Robert Fulghum


Siendo ya anciano, me he dado cuenta de que sé la mayor parte de lo que hace falta para vivir una vida plena, que no es tan complicado. Lo sé. Y lo he sabido desde hace mucho, muchísimo tiempo. Aquí está mi credo:

Todo lo que necesito, lo aprendí en Educación Infantil. La sabiduría no estaba en el graduado escolar, sino en la montaña de arena.

Estas son las cosas que yo aprendí:

Compartir todo, jugar sin hacer trampas, no pegar a la gente, poner las cosas donde las encontré, resolver mis propios líos, no coger cosas que no son mías, pedir perdón cuando hiera a alguien, lavarme las manos antes de comer, tirar de la cadena en el servicio, vivir una vida equilibrada.

Aprender algo, pensar algo: dibujar, pintar, bailar, jugar y trabajar algo todos los días. Relajarme cada tarde. Cuando salgo al mundo, tener cuidado con el tráfico, agarrarme de la mano y permanecer junto a alguien. Estar atento a las maravillas. Recordar la pequeña semilla en el plato: las raíces van hacia abajo y la planta crece hacia arriba y realmente nadie sabe cómo ni porqué, pero también nosotros somos así.

Y recuerdo lo primero que aprendí: A MIRAR; todo lo que necesito está ahí en alguna parte.

Toma cualquiera de estas normas y llévala al mundo adulto, a tu familia, a tu trabajo, a tu pueblo, a tu país y seguirán siendo ciertas. Relájate..., e imagina que tienes la capacidad de poner las cosas en su sitio o de resolver tus propios líos cuando las cosas no van bien...

... Y CONTINÚA SIENDO CIERTO, NO IMPORTA CUAL SEA TU EDAD, QUE CUANDO SALGAS AL MUNDO ES MEJOR QUE TE AGARRES DE LA MANO Y PERMANEZCAS JUNTO A ALGUIEN.