(o de cómo los estudiantes de Magisterio del CSEU La Salle de Madrid se van convirtiendo en maestros)
lunes, 21 de febrero de 2011
jueves, 3 de febrero de 2011
viernes, 21 de enero de 2011
lunes, 10 de enero de 2011
¿EDUCAMOS ÁGUILAS O GALLINAS?
EL ÁGUILA-GALLO
Anónimo
Un hombre encontró un huevo de águila, lo llevó a su gallinero y lo dejó allí para que eclosionara.
Pasados unas semanas, del huevo nació un aguilucho que inmediatamente se unió a los otros pollitos que nacieron en esas fechas.
El aguilucho creció creyendo que era un pollo y como tal se comportaba, escarbando en busca de alimento y cacareando como los demás en el gallinero.
Un día, levantó la mirada y, sobre su cabeza, vio unas aves magníficas que de manera majestuosa surcaban los aires. Se preguntó quiénes eran aquellos seres maravillosos que volaban tan alto y con tanta elegancia. Otro pollo, más viejo que él, le dijo:
- Esas son águilas, las reinas de las aves, majestuosas e imponentes, dueñas del aire. Pero tú y yo somos diferentes: sólo somos unos pollos que no podemos ni soñar con ser como ellas.
Y el águila que se creía un pollo, siguió creyéndoselo y nunca remontó el vuelo.
Anónimo
Un hombre encontró un huevo de águila, lo llevó a su gallinero y lo dejó allí para que eclosionara.
Pasados unas semanas, del huevo nació un aguilucho que inmediatamente se unió a los otros pollitos que nacieron en esas fechas.
El aguilucho creció creyendo que era un pollo y como tal se comportaba, escarbando en busca de alimento y cacareando como los demás en el gallinero.
Un día, levantó la mirada y, sobre su cabeza, vio unas aves magníficas que de manera majestuosa surcaban los aires. Se preguntó quiénes eran aquellos seres maravillosos que volaban tan alto y con tanta elegancia. Otro pollo, más viejo que él, le dijo:
- Esas son águilas, las reinas de las aves, majestuosas e imponentes, dueñas del aire. Pero tú y yo somos diferentes: sólo somos unos pollos que no podemos ni soñar con ser como ellas.
Y el águila que se creía un pollo, siguió creyéndoselo y nunca remontó el vuelo.
No decidas lo que los niños pueden o no pueden llegar a hacer.
Simplemente déjalos volar.
jueves, 9 de diciembre de 2010
lunes, 6 de diciembre de 2010
martes, 30 de noviembre de 2010
HUMOR EDUCATIVO
LA DIFERENCIA QUE HAY ENTRE TEORÍA Y REALIDAD
Créase o no, ésta es una sugerencia que un equipo de inspectores de la Consejería de Educación ofrecieron a los directores/as de centros educativos de una comarca muy cercana a Sevilla:
El alumnado debe contar entre su material con tres pequeños cubiletes de plástico: uno rojo, otro amarillo y el otro verde. Durante la clase, cada alumno atenderá a las explicaciones del profesorado y situará en su pupitre el cubilete que indique su comprensión de lo explicado. Rojo: "No entiendo nada". Amarillo: "No lo entiendo todo". Verde: "Lo entiendo". De esta manera, el docente, de un solo vistazo, captará si su explicación está llegando a la clase o, por el contrario, debe esforzarse por hacerse comprender y/o por bajar el nivel de complejidad de lo explicado.
Pero miren cómo la realidad supera a la ficción. En los experimentos, dentro de una clase ocurría esto:
-Maehtro, ¿er cubilete amarillo pa qué eh?
-Maehtro, er Yozua ma quitao loh cubileteh.
-Maehtro, la Yeni eh una empollona que ciempre tiene er cubilete verde.
-Maehtro, me zan perdío loh cubileteh, ¿puedo i ar cervicio?
-Maehtro, ¿ci zaco er cubilete verde maprueba?
-Maehtro, mira cómo toco la batería con loh cubileteh.
-Maehtro, er Crihtian ma ehcupío en er cubilete.
-Maehtro, yo lo primero lo he entendío pero aluego no, ¿qué cubilete pongo?
-Maehtro, ¿ci traemoh loh cubileteh hay que traé tamién er libro?
-Maehtro, yo er cubilete roho no lo pongo, que me llaman zurnormá.
Y es que sólo los que estamos dentro de una clase sabemos qué es eso.
En los despachos parece todo muy bonito...
Créase o no, ésta es una sugerencia que un equipo de inspectores de la Consejería de Educación ofrecieron a los directores/as de centros educativos de una comarca muy cercana a Sevilla:
El alumnado debe contar entre su material con tres pequeños cubiletes de plástico: uno rojo, otro amarillo y el otro verde. Durante la clase, cada alumno atenderá a las explicaciones del profesorado y situará en su pupitre el cubilete que indique su comprensión de lo explicado. Rojo: "No entiendo nada". Amarillo: "No lo entiendo todo". Verde: "Lo entiendo". De esta manera, el docente, de un solo vistazo, captará si su explicación está llegando a la clase o, por el contrario, debe esforzarse por hacerse comprender y/o por bajar el nivel de complejidad de lo explicado.
Pero miren cómo la realidad supera a la ficción. En los experimentos, dentro de una clase ocurría esto:
-Maehtro, ¿er cubilete amarillo pa qué eh?
-Maehtro, er Yozua ma quitao loh cubileteh.
-Maehtro, la Yeni eh una empollona que ciempre tiene er cubilete verde.
-Maehtro, me zan perdío loh cubileteh, ¿puedo i ar cervicio?
-Maehtro, ¿ci zaco er cubilete verde maprueba?
-Maehtro, mira cómo toco la batería con loh cubileteh.
-Maehtro, er Crihtian ma ehcupío en er cubilete.
-Maehtro, yo lo primero lo he entendío pero aluego no, ¿qué cubilete pongo?
-Maehtro, ¿ci traemoh loh cubileteh hay que traé tamién er libro?
-Maehtro, yo er cubilete roho no lo pongo, que me llaman zurnormá.
Y es que sólo los que estamos dentro de una clase sabemos qué es eso.
En los despachos parece todo muy bonito...
domingo, 28 de noviembre de 2010
jueves, 25 de noviembre de 2010
¿POR QUÉ HACEMOS LO QUE HACEMOS?
Un grupo de científicos situó cinco monos en una jaula en cuyo centro colocaron una escalera y, sobre ella, un montón de bananas. Cuando un mono subía la escalera para coger las bananas, los científicos lanzaban un chorro de agua fría sobre los que quedaban en el suelo. Después de algún tiempo, cuando un mono iba a subir la escalera, los otros lo molían a palos.
Pasado algún tiempo, ningún mono subía la escalera a pesar de la tentación de las bananas. Entonces, los científicos sustituyeron a uno de los monos. Lo primero que hizo fue subir la escalera y fue rápidamente bajado y golpeado por los otros. Después de algunas palizas, el nuevo integrante del grupo ya no subió más la escalera.
Un segundo mono fue sustituido y ocurrió lo mismo. El primer sustituto participó con entusiasmo de la paliza al novato. Un tercero fue cambiado y se repitió el hecho. El cuarto y, finalmente, el último de los veteranos fue sustituido.
Los científicos tenían ahora un grupo de cinco monos que, aun cuando nunca recibieron un baño de agua fría, continuaban golpeando a aquel que tratase de llegar a las bananas. Si fuese posible preguntar a algunos de ellos por qué le pegaban a quien intentaba subir la escalera, con certeza la respuesta sería: "No sé, las cosas siempre se han hecho así aquí..."
Albert Einstein
"Sólo hay dos cosas infinitas en el mundo: El universo y la estupidez humana."
Albert Einstein
Pasado algún tiempo, ningún mono subía la escalera a pesar de la tentación de las bananas. Entonces, los científicos sustituyeron a uno de los monos. Lo primero que hizo fue subir la escalera y fue rápidamente bajado y golpeado por los otros. Después de algunas palizas, el nuevo integrante del grupo ya no subió más la escalera.
Un segundo mono fue sustituido y ocurrió lo mismo. El primer sustituto participó con entusiasmo de la paliza al novato. Un tercero fue cambiado y se repitió el hecho. El cuarto y, finalmente, el último de los veteranos fue sustituido.
Los científicos tenían ahora un grupo de cinco monos que, aun cuando nunca recibieron un baño de agua fría, continuaban golpeando a aquel que tratase de llegar a las bananas. Si fuese posible preguntar a algunos de ellos por qué le pegaban a quien intentaba subir la escalera, con certeza la respuesta sería: "No sé, las cosas siempre se han hecho así aquí..."
Enseñanza tradicional inductiva vs. Aprendizaje socioconstructivo
"Es más fácil desintegrar un átomo que un pre-concepto"Albert Einstein
"Sólo hay dos cosas infinitas en el mundo: El universo y la estupidez humana."
Albert Einstein
martes, 9 de noviembre de 2010
martes, 26 de octubre de 2010
EL CAZO DE LORENZO
EL CAZO DE LORENZO
Isabelle Carrier
Con palabras simples y unas ilustraciones tiernas y divertidas, la autora recrea el día a día de un niño diferente: sus dificultades, sus cualidades, los obstáculos que tiene que afrontar...
El cazo de Lorenzo llena un vacío, conmueve al lector, sea cual fuera su edad. Pero lo que más llama la atención es la sencillez del dibujo y del concepto.
Enlace: http://www.editorialjuventud.es/3781.html
Todos tenemos un cazo más grande o más pequeño... seguro que, si lo piensas, encuentras el tuyo.
Isabelle Carrier
Con palabras simples y unas ilustraciones tiernas y divertidas, la autora recrea el día a día de un niño diferente: sus dificultades, sus cualidades, los obstáculos que tiene que afrontar...
El cazo de Lorenzo llena un vacío, conmueve al lector, sea cual fuera su edad. Pero lo que más llama la atención es la sencillez del dibujo y del concepto.
Enlace: http://www.editorialjuventud.es/3781.html
Todos tenemos un cazo más grande o más pequeño... seguro que, si lo piensas, encuentras el tuyo.
martes, 21 de septiembre de 2010
miércoles, 14 de julio de 2010
EL VALOR DE LA PALABRA
VIEJO CUENTO DE ORIGEN JUDÍO
Érase una vez, en un tiempo remoto, un pueblo que tenía un rabino muy sabio. Cuando el pueblo tenía un problema, el rabino iba al bosque, penetraba en un lugar oscuro, arrancaba unas ramas, les prendía fuego a una hora determinada, rezaba una plegaria, hacía una serie de rituales y el pueblo dejaba de tener problemas.
La generación siguiente ya no se acordaba de qué leña había que quemar, pero sí del lugar del bosque, de los rituales y de la plegaria. Cumplían con ello y también se acababan los problemas.
Pero ya, en la siguiente generación, ocurría que el rabino no sabía a qué lugar del bosque acudir, ni conocía la leña que debía quemar. Mas hacía la plegaria en cualquier lugar del bosque, se marchaba y los problemas pasaban.
Años más tarde, ya no sabían a qué lugar acudir, ni qué leña debían utilizar, ni cómo había que hacer el fuego, ni se acordaban de la plegaria. No obstante, el rabino iba al bosque, decía una oración y era suficiente.
Al final ya no sabían hacer nada. Sólo sabían contar esta historia y la contaban. Y era suficiente. Los problemas se acababan.
UNAS PALABRAS DE GIANNI RODARI
Reivindico el uso de todas las palabras para todo el mundo (...) No para que todos sean artistas, sino para que nadie sea un esclavo.
Érase una vez, en un tiempo remoto, un pueblo que tenía un rabino muy sabio. Cuando el pueblo tenía un problema, el rabino iba al bosque, penetraba en un lugar oscuro, arrancaba unas ramas, les prendía fuego a una hora determinada, rezaba una plegaria, hacía una serie de rituales y el pueblo dejaba de tener problemas.
La generación siguiente ya no se acordaba de qué leña había que quemar, pero sí del lugar del bosque, de los rituales y de la plegaria. Cumplían con ello y también se acababan los problemas.
Pero ya, en la siguiente generación, ocurría que el rabino no sabía a qué lugar del bosque acudir, ni conocía la leña que debía quemar. Mas hacía la plegaria en cualquier lugar del bosque, se marchaba y los problemas pasaban.
Años más tarde, ya no sabían a qué lugar acudir, ni qué leña debían utilizar, ni cómo había que hacer el fuego, ni se acordaban de la plegaria. No obstante, el rabino iba al bosque, decía una oración y era suficiente.
Al final ya no sabían hacer nada. Sólo sabían contar esta historia y la contaban. Y era suficiente. Los problemas se acababan.
UNAS PALABRAS DE GIANNI RODARIReivindico el uso de todas las palabras para todo el mundo (...) No para que todos sean artistas, sino para que nadie sea un esclavo.
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